Pobre muchacha de humo, si supiera que en su propósito está el arder, pero no para consumirse, sino por qué es una estrella radiante e infinita, frente a la cual no existe sombra ni sobras. Si supiera que puede calentarse con solo cerrar los ojos, los oídos, la boca y dejar que la piel sienta.
Me causa un no se que las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos, por qué yo he sido uno de ellos, pero ya no más.