miércoles, 19 de junio de 2024

Me causa un no se qué las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos. Tan frágil, la convicción interna. Tan efímeros sus sentimientos, siempre huyendo del sufrimiento que tiene atado a sus pies. Cada tanto se abre la herida, cada tanto sangra por dónde le duele. Dejando algo de si en el camino, pedazos de alguien que ya no existe, pedazos que anhela recuperar. 
Pobre muchacha de humo, si supiera que en su propósito está el arder, pero no para consumirse, sino por qué es una estrella radiante e infinita, frente a la cual no existe sombra ni sobras. Si supiera que puede calentarse con solo cerrar los ojos, los oídos, la boca y dejar que la piel sienta. 
Me causa un no se que las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos, por qué yo he sido uno de ellos, pero ya no más.  

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