Tengo prohibido sembrar estrellas en los zurcos de tus caderas, con ello comienzaría a volar en la órbita de Venus y caería por la base de tu columna vertebral...
Derrepente siento la grama bajo mis pies mientras camino a no se donde, arrastrando un viejo morral lleno de tesoros: una corcholata aplastada por un tren, un vidrio roto, una piedra en forma de corazón, una sonrisa tibia y una foto vieja, amarilla y roída por el tiempo, ah también cuento con un listón rojo y un mechón de cabello que te robé mientras dormías, no se a donde me dirijo con estos pies descalzos, pasando de la grama al asfalto y del asfalto hasta la piel desgarrada de alguien...
Sabes que tienes mi sangre entre tus venas y sabes que eres mía aunque a veces me vaya lejos y regrese cada tanto al lugar donde me encuentro ahorita, escuchando secretos que me susurras al oído y es entonces en el último secreto cuando me voy y te dejo sola y pensando que fue lo que pasó, si, a veces soy un cretino que solo piensa en si mismo y se va lo más lejos que se pueda, hasta que ya no me puedan ver, hasta que ya no me puedas ver, escondiéndome detrás de tu estrella favorita o navegando por los cráteres de la luna y así te dejo mientras me arrepiento, mientras el miedo a enamorarme me sucumbe, mientras decido si estar o no, si decido pensarte...
Después de eso me siento en silencio a la orilla de un río, metiendo solo las plantas de los pies en el agua, dejando que los pecesillos las mordisqueen, me vuelvo cada vez mas viejo y no se como regresar, muéstrame el camino que tu lo sabes, muéstrate en ese camino para que me salves y te conviertas sin querer en la bella doncella rescatando al incrédulo dragón...
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