Y cada mañana, al despertar olvido como es, pareciera que mi mundo se torna al revés y los sueños dejan de ser minusculos proyectiles disparados. Y es cuando sigo aludiendo a todo ser meramente inexistente o increado, atando las patas de ese mi rodante y revuelto universo a la orilla de mi cama mientras mi pecho recibe del calor que la estrella alcanzada me da, sin embargo de negro encuentra ella mi navío en altamar esperando el regreso y no soporta más los nudos desatados dentro de su ser, mientras me gritas a todo pulmón que la vida que pasa es todo lo que queda, que no hay más, que las cèlulas que dejan de existir tras ese momento pueden milagrosamente co-existir con nosotros, pero no digo más.
Intentas dejar tu recuerdo al salir por la puerta de mi cuarto mientras mis labios arden por decirte "quedaté" pero no lo hago más, nunca más lo volví a hacer.
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