domingo, 16 de octubre de 2011

Manifiesto de una noche

Derrepente hay brisas deambulantes, que no dejan dormir, que hacen notar tu ausencia en las frías noches de otoño (no quiero imaginar como será en invierno), definitivamente todavía pienso en ti, todos los días y en los momentos cotidianos menos esperados...Algunas veces por la tarde, otras veces cuando disfruto de un libro o de las simples idas al supermercado, otras tantas... dejo reposar mi cuerpo en el sofá, derrotado y magullado,con los ojos rojizos y ardiendo...siento mi párpados que, con languidez se van cerrando, hasta soltar una o dos lágrimas, las cuales recorren mis mejillas (seguramente es un poco de polvo que mis pestañas y el viento dejaron infiltrar, seguramente es la fatiga de la rutina, seguramente...)A veces, todavía y con frecuencia, pienso en ti, sobre todo en esta época, sobretodo en otoño cuando las hojas de aquél añoso parque caían lentamente alrededor de nosotros, creo que ya lo mencioné, pero no puedo dejar de pensar en ti, eres de esos amores que mejoran con los años, de esos amores a la antigua que perduran sin importar las palabras, los capítulos ó las páginas, de esos que vale la pena esperar jurando fidelidad de corazón...de esos tristes amores que no desvanecen, de esos que todavía mi corazón resiente... si, definitivamente yo creo que eres de esos amores...

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