Entre el hartazgo de la oficina y las menudas derrotas personales, siempre emerge una bocanada de aire, de vida... emerge la calma del agua, la pasión del fuego, los susurros del viento y un hogar del suelo fértil, suelo que mas de una vez mis labios tocaron. Emerge una realidad distinta palpable, sueños que nacen. Días hay, como hoy y como ayer en los que la victoria resuena por entre la muchedumbre.
sábado, 24 de noviembre de 2018
domingo, 14 de octubre de 2018
Cantamos, reímos, lloramos y volvimos a cantar. Esa noche los conocí tal como fueron, tal como eran, sin la tan fatídica y cotidiana máscara que esconde la intimidad de la existencia y el sufrimiento que promulga y deroga la misma vida. Conocí un momento que nunca volvió a repetirse, extraordinaria casualidad tan perfectamente sincronizada, de la que todos los ahí presentes pudimos dar cuenta de ella, tan única, como el efecto que tuvo en nuestra cabeza y así, cantamos, reímos, lloramos y volvimos a cantar...por una noche más, quizá la última, fuimos niños jugando a ser adultos...
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