Entre el hartazgo de la oficina y las menudas derrotas personales, siempre emerge una bocanada de aire, de vida... emerge la calma del agua, la pasión del fuego, los susurros del viento y un hogar del suelo fértil, suelo que mas de una vez mis labios tocaron. Emerge una realidad distinta palpable, sueños que nacen. Días hay, como hoy y como ayer en los que la victoria resuena por entre la muchedumbre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario