miércoles, 19 de junio de 2024

Me causa un no se qué las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos. Tan frágil, la convicción interna. Tan efímeros sus sentimientos, siempre huyendo del sufrimiento que tiene atado a sus pies. Cada tanto se abre la herida, cada tanto sangra por dónde le duele. Dejando algo de si en el camino, pedazos de alguien que ya no existe, pedazos que anhela recuperar. 
Pobre muchacha de humo, si supiera que en su propósito está el arder, pero no para consumirse, sino por qué es una estrella radiante e infinita, frente a la cual no existe sombra ni sobras. Si supiera que puede calentarse con solo cerrar los ojos, los oídos, la boca y dejar que la piel sienta. 
Me causa un no se que las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos, por qué yo he sido uno de ellos, pero ya no más.  
Me causa un no se qué las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos. Tan frágil, la convicción interna. Tan efímeros sus sentimientos, siempre huyendo del sufrimiento que tiene atado a sus pies. Cada tanto se abre la herida, cada tanto sangra por dónde le duele. Dejando algo de si en el camino, pedazos de alguien que ya no existe, pedazos que anhela recuperar. 
Pobre muchacha de humo, si supiera que en su propósito está el arder, pero no para consumirse, sino por qué es una estrella radiante e infinita, frente a la cual no existe sombra ni sobras. Si supiera que puede calentarse con solo cerrar los ojos, los oídos, la boca y dejar que la piel sienta. 
Me causa un no se que las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos, por qué yo he sido uno de ellos, pero ya no más.  
Me causa un no se qué las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos. Tan frágil, la convicción interna. Tan efímeros sus sentimientos, siempre huyendo del sufrimiento que tiene atado a sus pies. Cada tanto se abre la herida, cada tanto sangra por dónde le duele. Dejando algo de si en el camino, pedazos de alguien que ya no existe, pedazos que anhela recuperar. 
Pobre muchacha de humo, si supiera que en su propósito está el arder, pero no para consumirse, sino por qué es una estrella radiante e infinita, frente a la cual no existe sombra ni sobras. Si supiera que puede calentarse con solo cerrar los ojos, los oídos, la boca y dejar que la piel sienta. 
Me causa un no se que las personas que sofocan sus fuegos con palabras de desconocidos, por qué yo he sido uno de ellos, pero ya no más.  

miércoles, 24 de abril de 2024

Poco a poco el se fue convirtiendo en el enemigo, poco a poco ella se iba alejando de quién quería ser y aceptaba ciegamente los pedazos de quién era, se había creído todas esas historias rancias, inutiles y dementes que habitaban en sus quien sabe cuantas heridas. Y es que ella sentía que perdía identidad en cada beso, en cada caricia, en cada mirada transparente, tenía miedo y se aferraba ciegamente a las historias pasadas de víctima, de insuficiencia, de una falsa "fortaleza", de la búsqueda exterior de "amor propio", de sufrimiento... 
Él, cuando volteó a verla, el pudo ver qué ya no significaba nada más allá que el enemigo, blanco perfecto para recomenzar el renuente y exhaustivo ciclo. El, sin chistar, aceptó el papel que le habían otorgado, no por martir, si no por amor, sin sacrificio ni pena, quizá así, cuando ella se viera en el espejo, dejaría de verse como su propia enemiga.