miércoles, 15 de abril de 2026

¿Sabes? Hace tiempo entendí mi propósito, hace tiempo entendí que soy un faro a dónde arriban navíos perdidos, desorientados por tormentas que azotaron sus velas, navíos que volverán a enfrentar su destino una vez que se recuperen. Desde el momento que entendí eso. Entendí que tenía frente a mi la tarea de ser resistente como un faro, encender la luz cada atardecer y prepararme para una soledad no tan terrible, pero poco pedida. Quizá por eso estoy aquí, por qué sé que no te vas a quedar, no te atreverías. Tendrías que anclar tu navío y volverte luz. Sé que no lo harás, por que a pesar de tener el faro frente a ti sigues perdida en ese mar de indecisiones, de miedos, de una angustía infinita que no te permite navegar en calma. No te puedes ir de la bahía, pero tampoco llegas a puerto. Quieres navegar, pero sin velas, quieres ser luz, pero sin quemarte, quieres ser tu, sin ser tu. Te encuentras dividida entre la mujer que eres, la que crees que deberías ser y la que crees que los demás creen que deberías ser. Pero seguiré prendiendo la luz cada tarde, seguiré resistiendo los embustes de tus cañones, por qué tengo la esperanza que algún día a pesar de que dejes está bahía, seas la mujer que eres, tal cual dios te hizo y si no la dejas, que te conviertas en luz, para que juntos guiemos a más navíos hacia su destino antes de que naufraguen. 

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