domingo, 21 de junio de 2020

Hay cierto misticismo que se esconde bajo la sombra de un sabino. Días, noches, silencios a perpetuidad, vidas enteras y confesiones licantrópicas se esconden entre la corteza y el corazón de sus años... Hasta que la noche comienza a atraparte en sus confines, con esas cigarras que reviven cada tanto, para recordarnos una melodía que nuestros padres escucharon y olvidaron; con el sonido que produce el arroyo con su cauce corriendo, mientras las ranas croan y croan intentando trascender; hay también luciérnagas que revolotean tal cual estrellas terrenales, todo un cosmos cobra vida bajo la penumbra que otorga un sabino, bajo la luz de la luna. Luna que siempre incita a olvidar la grieta que dejaste tras tu paso, a dejar atrás al constante y familiar miedo a ser feliz, aunque éste siempre termine alcanzándome otra vez. 
Allá, en la oscuridad, siento la mirada de unos ojos negros, criaturas que acechan desde la seguridad de las sombras, que observan la frágil vulnerabilidad de mis emociones, fragilidad que mis dedos plasman sobre el papel e irónicamente estoy bien con ello, es una calma tan particular que me permite pensar en esas cotidianas victorias y derrotas que se pierden en la incertidumbre del ¿que será?; en todo aquello que se quedó resagado entre la garganta y la lengua. Cómo por ejemplo  cuántas constelaciones he contado sobre tu piel o acerca de las galaxias que emergen del iris de tus ojos cuando se cruzan con los míos o entre que neuronas tengo almacenado el eco de tu voz. Incluso el orgullo se desmorona, dejando escapar un te quiero, un perdón y un "me quedo", que tanta falta hicieron, que tanta falta hacen. Llega hasta el vago recuerdo de aquel sueño, sueño de otra vida, de otro tiempo, que nunca te conté, donde si resuenan los vitoleos de una pequeña multitud que no entiende de miradas, pero que se contagia con las nuestras. 
Llega el alba y me obligo a callar todos estos pensamientos, por que solo de noche se pueden apreciar los tatuajes que marcan al alma. Es así, que desvaneces lentamente con cada amanecer,  dejando tu recuerdo atrapado en el misticismo que se esconde bajo la sombra de aquél añoso sabino. 

viernes, 12 de junio de 2020

Soy un poco de todos... un recuerdo, una palabra, una mirada, soy la estela del cometa y en ocasiones un pensamiento recurrente... Soy un mal sabor de boca, una mentira, un chisme y a veces hasta una venganza. Soy piel, carne y huesos. Soy humano. Soy un ángel que a menudo juega a convertirse en demonio. Soy mi propia moralidad y mis propios deseos. Soy lo que buscas y no encuentras. Soy esa naturaleza que no puedo cambiar y esa voz incómoda que resuena en tu cabeza, quizá hasta una lágrima que cae por tu mejilla. Soy el alto precio que he pagado por ésta soledad escogida. Un fuego que se va extinguiendo con el tiempo, esperando un cambio de viento que lo avive, que incendie todo el bosque, esparciendo su flama hasta consumirse entre estos versos. Desperdigado piezas de un rompecabezas al compás de una vida que sigo sin entender. Soy el miedo, la ira y el orgullo. Una esperanza. Un escucha que recorre tus caminos en busca de respuestas, un restaurador sin restaurar, un cuadro de Picasso que a veces no alcanza a reconocerse en el espejo. Tan solo soy un poco de todos y después de tanto sigo siendo tu creación, tu reflejo, tus manos y tú locura. Una anomalía, un simple prototipo que nunca llegó a producción.

sábado, 6 de junio de 2020

¿A dónde vamos? Si vagamos errantes en círculo... las personas que conocimos ya no están, las calles cambian y mientras vejestorios son derrumbados por el tiempo y la obsolescencia, otros colosos son erigidos sobre el recuerdo y la avaricia... ¿A dónde vamos pues? Nosotros los hombres sin patria o religión, traicionados por la mortandad de este cuerpo, imberbes en un universo demasiado viejo para comprenderlo, ¿en calidad de hombres "libres" vamos?...  Aún sigo pensando en éstas memorias carcomidas por el óxido, memorias que no debieron existir, en el mal carácter de esta desquiciada sociedad con sus súbitas caídas y subidas... resulta en una falsa libertad acariciada por el manto de aquellos teules, que no dejan dormir y a menudo ni siquiera existir, dejando sólo abortos de ideas inexploradas... ¿Quiénes somos nosotros? Aquellos que ya dimos cuenta de lo abstracto de esta tierra devastada, del cáncer que emana por las avenidas por dónde transito, es un vaivén de pérdida y ganancia que termina por desmoralizar mis pensamientos hasta convertirlos en cuestionamientos metamofos, en respuestas sin pregunta y en preguntas sin respuesta... Y entre todo esto, al final, ¿quién termino siendo yo?

lunes, 1 de junio de 2020

Cleopatra

Dentro de memorias y arrugas en su piel, si, entre los pliegues habita ella, eterna Cleopatra... Efigies, estandartes de una promesa que nunca sucedió, aventuras de juventud que el tiempo terminó por marchitar. Sumergida entre mechones blancos y algunos grisaseos (rebeldes cabellos, renuentes a teñirse de blanco). De fría voz y manos calientes. ¿Que no tendrá ella que contar? Sus ojos han visto más allá del horizonte. Dulce botella de vino sin terminar, artesana tejedora de recuerdos. Eterna Cleopatra