Hay cierto misticismo que se esconde bajo la sombra de un sabino. Días, noches, silencios a perpetuidad, vidas enteras y confesiones licantrópicas se esconden entre la corteza y el corazón de sus años... Hasta que la noche comienza a atraparte en sus confines, con esas cigarras que reviven cada tanto, para recordarnos una melodía que nuestros padres escucharon y olvidaron; con el sonido que produce el arroyo con su cauce corriendo, mientras las ranas croan y croan intentando trascender; hay también luciérnagas que revolotean tal cual estrellas terrenales, todo un cosmos cobra vida bajo la penumbra que otorga un sabino, bajo la luz de la luna. Luna que siempre incita a olvidar la grieta que dejaste tras tu paso, a dejar atrás al constante y familiar miedo a ser feliz, aunque éste siempre termine alcanzándome otra vez.
Allá, en la oscuridad, siento la mirada de unos ojos negros, criaturas que acechan desde la seguridad de las sombras, que observan la frágil vulnerabilidad de mis emociones, fragilidad que mis dedos plasman sobre el papel e irónicamente estoy bien con ello, es una calma tan particular que me permite pensar en esas cotidianas victorias y derrotas que se pierden en la incertidumbre del ¿que será?; en todo aquello que se quedó resagado entre la garganta y la lengua. Cómo por ejemplo cuántas constelaciones he contado sobre tu piel o acerca de las galaxias que emergen del iris de tus ojos cuando se cruzan con los míos o entre que neuronas tengo almacenado el eco de tu voz. Incluso el orgullo se desmorona, dejando escapar un te quiero, un perdón y un "me quedo", que tanta falta hicieron, que tanta falta hacen. Llega hasta el vago recuerdo de aquel sueño, sueño de otra vida, de otro tiempo, que nunca te conté, donde si resuenan los vitoleos de una pequeña multitud que no entiende de miradas, pero que se contagia con las nuestras.
Llega el alba y me obligo a callar todos estos pensamientos, por que solo de noche se pueden apreciar los tatuajes que marcan al alma. Es así, que desvaneces lentamente con cada amanecer, dejando tu recuerdo atrapado en el misticismo que se esconde bajo la sombra de aquél añoso sabino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario