viernes, 12 de junio de 2020

Soy un poco de todos... un recuerdo, una palabra, una mirada, soy la estela del cometa y en ocasiones un pensamiento recurrente... Soy un mal sabor de boca, una mentira, un chisme y a veces hasta una venganza. Soy piel, carne y huesos. Soy humano. Soy un ángel que a menudo juega a convertirse en demonio. Soy mi propia moralidad y mis propios deseos. Soy lo que buscas y no encuentras. Soy esa naturaleza que no puedo cambiar y esa voz incómoda que resuena en tu cabeza, quizá hasta una lágrima que cae por tu mejilla. Soy el alto precio que he pagado por ésta soledad escogida. Un fuego que se va extinguiendo con el tiempo, esperando un cambio de viento que lo avive, que incendie todo el bosque, esparciendo su flama hasta consumirse entre estos versos. Desperdigado piezas de un rompecabezas al compás de una vida que sigo sin entender. Soy el miedo, la ira y el orgullo. Una esperanza. Un escucha que recorre tus caminos en busca de respuestas, un restaurador sin restaurar, un cuadro de Picasso que a veces no alcanza a reconocerse en el espejo. Tan solo soy un poco de todos y después de tanto sigo siendo tu creación, tu reflejo, tus manos y tú locura. Una anomalía, un simple prototipo que nunca llegó a producción.

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